Dos hombres discutían acerca de una bandera que ondeaba al viento.
—Es el viento lo que realmente se mueve —afirmó el primero.
—No, es la bandera la que se mueve —replicó el segundo.
Un maestro zen que pasaba por allí escuchó la discusión y los interrumpió.
—Ni la bandera ni el viento se mueven —dijo—. Es la mente la que se mueve.

